29 jun 2011

Recopilación: Gabiel Castañeda y Christian Sáenz.

Ya te fuiste de mi vida, solo recuerdo tus besos y tus caricias. a veces pienso los te amo y los beso que no te di.
te fuiste y me quede solo, ahora pienso que debí darte mi amor y mi vida entera porque entendí que eres el amor de mi vida y aunque a pesar de que estés a miles de kilómetros mi corazón  late tu nombre y no podre olvidarte. sabiendo que mis musculos extrañan tu nombre y tus ojos café, sobretodo tu lunar de la mejilla izquierda que me decia te amo, y quiero casarme contigo.
Ahora estas lejos, todo lo que me dijiste es un recuerdo perdido entre las olas del mar que revolotean en mi cabeza y no eh olvidado de tus bellas palabras, palabras que ame, palabras que recordé, palabras que amare toda mi vida hasta que vuelvas de donde sea que estés.


Me dijiste que si, si y si. vi tus lagrimas correr tus mejillas de felicidad mientras colocaba el anillo en tu dedo anular. en mi mente vi varias imagines del futuro perfecto pero duraría poco porque yo sabia que tu partida estaba cera y no podía hacer nada. recordé tus palabra punzantes del adiós y solo podía llorar a solas mientras te ibas alejando en un ave de acero y mis palabras no tenían ningun sentido si es que tu no las escuchabas. palabras de dolor que te decían vuelve, no me abandones, no te alejes. pero era muy tarde, mis palabras se ahogaron en mi mar de lagrimas y solo podía decir vuelve, nunca olvidare tus caricias ni tus besos en mi mejilla diciéndome,
yo te amo y prefiero mil veces morir que estar sin ti.

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Mirando al vacío, encerrado en mi habitación, nada me acerca más a ti que una triste canción que habla de nada, todo lo que nos juntó alguna vez.
Sin postergar un encuentro, sin perderme en tus suspiros, sin extraviarme entre tus cabellos y sin escabullirme en tus bellos ojos claros. Si existe algo mas parecido a la alegría... es tu sonrisa.
No puedo despegarme del sueño en el que un día vivamos en otro lugar, solos y alejados del mundo que tanto nos critica, mirándote a los ojos antes de acostarnos, durmiendo sobre tu regazo, sintiendo ese cariño que solo tu sabes brindarme. A veces me gustaría  quererte un tanto menos o poder hacer mis cosas sin estar pensando siempre en ti, pero cada que lo intento, mi afición crece más. Creo que estoy resignado a pasar el resto de mi vida pensando en ti, añorando acariciar tu tez, rozando tus labios y perdiéndome en tus cabellos lacios, tal vez suene onírico, pero solo de sueños te puedo ver.